Conseguir el punto perfecto en la cocina cuando se guisa o asa carne a la plancha, a la parrilla, en la barbacoa o al horno no es tarea fácil. Más si cabe, cuando a cada persona nos gusta una cocción determinada: carne roja a la inglesa, poco hecha, al punto, al punto +, hecha, muy hecha, ¡quemada! Para los poco duchos entre los fogones, de siempre han existido termómetros, ya sean los clásicos analógicos o los digitales, estos ya en los últimos tiempos. El problema es que, tanto unos como otros, obligan a estar pendientes de su cabezal para sacar la pieza del fuego en el momento justo.
A distancia pero esclavos
De un tiempo a esta parte, el mercado también se ha llenado de termómetros ‘remotos’. Pero, por norma…