Prácticamente cualquier persona con “ganas” de generar vistas e interacciones habla de salud mental como si se tratara de una receta para hacer galletas. Hoy, todas tenemos TDA, depresión crónica o ansiedad sin un diagnóstico profesional. Mención aparte merecen aquellos influencers “échale ganitas”, sí, aquellos que con el típico “si yo pude, tú puedes” que se sienten una autoridad en cualquier tema, cuando la mayoría, más que en experiencias realmente exitosas, se basan en prácticas de marketing. Estos personajes muestran vidas financieras exitosas, viajes, compras, lujos, pero ¿son reales? De entrada, suena empático y solidario, también motivacional, pero en el fondo, y de manera sutil, es presión innecesaria disfrazada de inspiración.
La comparación no es motivación
Compararte con otros y sus éxitos o fracasos es como mirarte en un espejo…
