Quizá por capricho o por el tiempo, que ya va abandonando la ligereza de un verano en el que nos hemos dado a la simpleza de las rayas, los colores vivos y los patrones textiles más estivales, el otoño vuelve a llamar al cuadro como estampado simple y efectivo. El regreso de un viejo amigo que, después de un largo viaje, vuelve para saludar y quedarse con nosotros el tiempo suficiente como para que se le vuelva a echar de menos, en su ausencia. Cuadros, cuadrados o cuadriláteros —ahora que Ilia Topuria está tan de moda— para cubrir cualquier prenda que se te ocurra, para arriesgarlo todo o quedarte un paso atrás, según lo que te interese ser el centro de atención. Pantalones, camisas, camisetas, gabardinas, chalecos, abrigos, trajes, bufandas…
