La muerte impensable de Marta Chávarri ha resucitado a la musa de los ochenta que fue, con la melena de oro, los bikinis de pareo, y la belleza, en general, de raigambre aristocrática, que le venía de familia ilustre. He visto por ahí que la titulan “it girl”, y algo así era, sólo que “it girl” antes de que existiera este término, porque tenía encanto, y tenía lámina, y tenía influencia. Las guapas de Instagram, hoy, parece que quisieran algo de parentesco, remoto o no, con Marta Chávarri. Fue ella una foto de estruendo de la democracia, porque un día, que fue noche, se dejó la lencería en casa, y casi yo diría que inauguró y consagró los años convulsos de la “jet set”, al cumplir un noviazgo secreto, que…