Se han separado Álvaro Morata y Alice Campello. Lo acreditan en redes, y más bien lo que avalan es que la felicidad tiene una fecha de caducidad, como el yogur, o el antibiótico. Más allá de las causas de la ruptura, que sólo ellos sabrán, me interesa de este caso que la sorpresa general, o el susto, casi, reside en que gente tan reguapa, refina, rica, y archifamosa, como ellos, también pueden ver cómo el amor se muere. Lo que no lo ven son sus seguidores de legión en las redes, porque Alice y Alvaro han sido el amor perfecto de Instagram, la dicha perpetua de los likes, los románticos insuperables del escaparate virtual, y eso no puede acabarse nunca. Al gentío le parece que esta pareja celeste no puede…