Georgina ya es Georgina, o sea, que ni le hace falta el deneí, donde pone Georgina Rodríguez Hernández, ni tampoco la titulación de consorte, porque ya es una famosa planetaria. Ha vuelto a demostrarlo en el Festival de Cine de Venecia, donde no presentaba película ni nada sino su estampa pletórica, que tiene algo de jequesa de Instagram, algo de sultana de su propio culebrón en Netflix. No diré yo que es más famosísima que Cristiano Ronaldo, pero ahí va andando ya la cosa. Los fotógrafos, si la ven, hacen guateque de flashes. Si nos fijamos bien, ella ya es también futbolista, como su novio, solo que futbolista del fútbol a su manera, que es una especie de narcisismo sin balón, y con la ropa justísima. Cuando irrumpió en el…