« ES NECESARIO ACEPTAR LAS DIFERENCIAS CULTURALES Y EVITAR CUALQUIER BARRERA NACIONAL, ÉTNICA O RELIGIOSA» Especias, brasas, humo, pescado, flores, naranja. Un aroma dulzón y caliente flota en la ciudad, sobre todo, cerca de los bazares, al inicio del Cuerno de Oro, bajo el puente de Gálata. Más allá del peso de siglos de historia, de mezquitas y palacios, de un skyline zigzagueante de minaretes, cúpulas y rascacielos y de las colinas verdes que resbalan hacia el Bósforo, Estambul, con sus tres escenarios separados por agua, es un gran restaurante. «Es el mejor escaparate de cocina turca. Un inmenso salón en el que la gente disfruta con especialidades diversas en medio de un decorado de belleza inigualable», dice Mehmet Gürs (Finlandia, 1969), responsable de capitanear esa liga extraordinaria de chefs…
