Hemos visto ya varias empresas que proponen modelos de suscripción de juguetes sexuales y productos de sex shops a domicilio: para parejas que se aburren, para parejas que no se aburren, para parejas de avanzada de edad, para solitarios y solitarias; mensuales, quincenales, semestrales, semanales, de todo. Unos han tenido una vida más larga que otros (sí, la broma era inevitable), alguno sigue vivo, pero lo que todos han tenido en común ha sido el packaging, uno plano, genérico, que no pudiera dar ninguna pista sobre el picante contenido, y el uso, para auto-consumo. Lo que nunca se nos habría ocurrido es suscribir a nuestros amigos o a nuestros abuelos, que nunca se plantearían comprar este tipo de productos, y que además les da una vergüenza tremenda, pero mucho menos…
