Lo tenían todo en contra: una tecnología casi en pañales; una sede, Zaragoza, a la que muchos de sus potenciales clientes costaba situar en el mapa y que estaba, además, muy alejada de las grandes rutas internacionales; unos fundadores muy jóvenes, prácticamente universitarios, y, para rematar, una mujer a la cabeza, con lo que todavía tiene, lamentablemente, de excepcional. Y, sin embargo, ahí están: Libelium se ha convertido en un auténtico referente mundial en internet de las cosas (Internet of Things, el llamado IoT), con clientes repartidos por 120 países, más de 110 partners internacionales, proyectos en todos los continentes y facturando el 90% en el exterior. Y todo ello desde la capital de Aragón y con apenas 60 personas en plantilla. Lo dicho, una auténtica multinacional de bolsillo. Hablamos…
