HOY NO DIREMOS QUE provoque indiferencia, pero la visión de Torres Blancas, el edificio de hormigón situado junto al primer semáforo de Madrid, según se entra en la ciudad por la A-2, no conlleva, por supuesto, el estupor que generó entre los madrileños su inauguración, en 1968. Obra cumbre del arquitecto navarro Francisco Sáenz de Oiza, le tocó lidiar con el calificativo de “feo” y otros epítetos que reflejaban la incomodidad de los representantes del Ancien Régime franquista con la modernidad que representaba (y que comenzaba a resquebrajar los cimientos de la dictadura nacional-católica). Rascacielos sobresaliente en la España de finales de los años sesenta, sus 81 metros de altura siguen convirtiéndolo, en la actualidad, en el vigésimo quinto edificio más alto de la capital, pero en aquellos momentos fue…
