Faltaba uno. Allí estaban el explorador, el astronauta, el buzo, el superhéroe y esa cosa exótica llamada policiamontadodelcanadá. Pero nunca hubo, que yo sepa, Madelman periodista. Imagínate, un muñequito con micrófono en la mano, chaquetilla de pana raída y zapatos con agujero en la suela.Tendría sus complementos: un boli Bic para el bolsillo de la camisa, un minúsculo bloc de notas, el tomavistas a modo de primitiva cámara con su agarradera para hacer clic en la mano torpemente articulada, una edición del diario enrollada y una bandeja de canapés de jamón y queso.
No es que hubiera aumentado las vocaciones por el oficio el kit de Madelman periodista, pero hoy muchos lo tendríamos en nuestra colección. Tampoco parece que aquel juguete tan políticamente incorrecto (colonialista, bélico, machote y sin pies)…
