El fuego siempre ha sido la esencia de la cocina (ahora convertido, gracias a la tecnología, en simple calor), pero dominarlo requiere de un tacto y una maestría que no es fácil desarrollar. Por eso, cuando encontramos un restaurante y un chef que trabajan el fuego como el torno el alfarero, no podemos sino dar gracias a Dios porque no todo sea gas y vitrocerámica. Javier Brichetto, argentino nómada (ha trabajado en España, Chile, Inglaterra, EEUU o Italia), ha convertido Piantao (Paseo de la Chopera, 69, en Madrid) en un lugar de peregrinación para los amantes de la carne, la parrilla, lo auténtico. Con muchos elementos diseñados por él mismo (estantes para atemperar, brasero, poleas), la cocina abierta es fuego y pasión. Verle trabajar es un espectáculo, que te lo…
