VidaPadre: : “El placer profundo, inefable, que es andar por estos campos desiertos y barridos por el viento, desnudarse de la camisa para sentir directamente en la piel la agitación furiosa del aire, el espíritu entra en una especie de trance, crece, se dilata, va a estallar de felicidad. ¿Qué más resta, sino llorar?”.
Estas palabras del Nobel portugués José Saramago son parte de sus Cuadernos de Lanzarote y de los muchos textos que dedicó a esta isla, en la que vivió desde 1993. Y es que, ciertamente, la peculiaridad del paisaje volcánico, obra de la propia naturaleza, y exaltado por la mano del artista y arquitecto César Manrique [el lanzaroteño más célebre], te atrapa nada más llegar. La huella de Manrique está, directa e indirectamente, en todos los lugares…