(O UN ORANGUTÁN EN UNA TIENDA DE FIGURAS DE PORCELANA)
“NUNCA HE HECHO NADA ASÍ, ¿TÚ?”
Tom Hardy me pregunta mientras toma un plato para mantequilla. No, a decir verdad, tampoco. Estamos frente a una pared llena de piezas de un barro descolorido en Crock A Doodle, un taller dentro de un centro comercial ubicado en un suburbio de Calgary, Canadá, en donde uno puede pintar su propia cerámica. Hay platos, tazas, platones, alcancías, conejos y ranas. El actor británico de 37 años se concentra en las repisas, se acaricia la barba escasa e intenta decidirse.
“¡Ah!” En una de las repisas inferiores descubre una taza con el bigote grueso de un fortachón. “¡Bronson!”, dice. Se refiere a Charles Bronson, el recluso más infame de Gran Bretaña, a quien interpretó…