NO HACE FALTA MÁS QUE AMANECER CON GANAS DE VOLAR Y LA COMPAÑÍA DE UN INSTRUCTOR CERTIFICADO PARA PLANEAR POR LA COSTA CALIFORNIANA. A juzgar por sus escenas cotidianas, esta ciudad es lo más parecido que existe al sueño utópico californiano. Aquí, avenidas tapizadas de palmeras, cuerpos ridículamente bronceados y postales protagonizadas por descapotables presumidos, son cosa de todos los días. El prejuicio, que contempla también mansiones soberbias y yates millonarios, no es una mentira, pero es bastante limitado. San Diego es más que el escenario de ensueño para Barbie y Ken. O Barbie y Barbie. O Ken y Ken. Esta ciudad, históricamente acostumbrada a la vida suburbana y los parques temáticos, cada vez desconoce más su pasado. Y busca, para reivindicarse, un futuro que pinta más verde, sostenible y…
