La carretera israelí número dos conecta a las ciudades de Haifa y Tel Aviv. Los locales le dicen, de cariño, el camino costero. Y eso explica por que este corredor es la peregrinación favorita de quienes prefieren arena corriente y mar calientito que tierra santa y agua bendita. Ciudades libertinas, ruinas inmunes al paso del tiempo y pueblos pesqueros enamorados del escándalo, comparten el anhelo mediterráneo a orillas del camino costero. Mientras presumen, entre platos de falafel y narguilas playeras, las escenas que bastan para decir: ¡qué bonito es Israel! Y no, este no es un mensaje de Wendy Sulca ni Delfín Hasta el Fin.
TEL AVIV LA LIBERTINA
Esta ciudad, fundada apenas en el siglo XX, es la capital económica de Israel. No tiene nada que ver con los…
