David dice que su abuelo Luis siempre salía en las fotos con pose guasona y muestra algunas que lleva consigo. Aquel hombre, que le fue relatando durante años las historias familiares, sembró, sin saberlo, la semilla de un libro frondoso y monumental que a su nieto, músico, dibujante y escritor, le llevaría 15 años de trabajo, 40 mudanzas y mil andanzas por España y otros países. La península de las casa vacías (Siruela), el fenómeno editorial del año, es una inusual novela sobre la Guerra Civil, contada a través de una familia asentada en Jándula –trasunto de Quesada, su pueblo de Jaén– y el devenir de sus numerosos personajes, incluyendo, claro, a su abuelo. Todo aderezado con realismo mágico, humor y una hermosa profundidad.
Creo que este libro le habría…
