La inteligencia artificial generativa está transformando la vida cotidiana. Asistentes como Siri, Alexa o Google Assistant, que comenzaron como herramientas de comandos simples, ahora pueden realizar tareas complejas, como crear listas personalizadas, planificar viajes o, incluso, recordarte llevar el cargador. Además, la IA generativa potencia la creatividad y la productividad. ChatGPT y DALL-E, por ejemplo, permiten a estudiantes, profesionales y creadores de contenido generar textos e imágenes en segundos, ahorrando tiempo y sin necesidad de habilidades avanzadas. Incluso en actividades domésticas y financieras, la IA generativa tiene impacto. Claro, con grandes poderes vienen grandes responsabilidades: esta tecnología plantea desafíos éticos, como la privacidad y la manipulación de la información. Mientras no pidamos a la IA que nos resuelva todos nuestros problemas, puede ser una aliada clave, haciendo de la vida…
