EN SUS DOS ÚLTIMAS PELÍCULAS, The Square (2017) y El triángulo de la tristeza (2022) ha cargado contra la impostura del arte contemporáneo y sus vacuidades disfrazadas de singularidad, y contra los ricos millonarios de yate, los oligarcas, los influencers y el patetismo de las víctimas de la moda. Películas incómodas, radicales, no aptas para biempensantes. Comedias grotescas con las que ganó sendas palmas de oro en el Festival de Cannes. Esas dos sátiras tienen un complemento perfecto en la imagen que mejor define su cine, de su película anterior, Fuerza mayor (2014): el mortal alud de nieve que llega hasta una lujosa terraza de una estación de esquí, en la que anda de vacaciones una familia; boquiabiertos todos, nadie reacciona, salvo el padre, que abandona a sus hijos para…
