En el universo de la ilustración aplicada al conocimiento natural, hay dos disciplinas que a menudo se confunden, incluso entre profesionales: la ilustración naturalista y la ilustración científica. Ambas comparten temáticas similares (flora, fauna, minerales, ecosistemas completos) pero difieren radicalmente en su finalidad. Y es justo en ese punto, en el propósito del dibujo, donde el uso del color adquiere un papel decisivo.
Mientras la ilustración naturalista se permite la subjetividad y la interpretación, la científica exige exactitud, fidelidad cromática y una búsqueda exhaustiva de referencias. El color, lejos de ser una elección estética, se convierte en información. Este artículo examina cómo funciona esa diferencia, por qué es crucial observar y analizar antes de colorear y qué herramientas permiten al ilustrador científico asegurar que su obra se ajuste a la…