GUY CONSOLMAGNO, LA CABEZA DEL OBSERVATORIO, trabaja en Castel Gandolfo donde se encuentra desde 1891 el Observatorio Vaticano o La Specola Vaticana. Desde entonces se estudia científicamente el cielo con todo lo que en este habita: estrellas, planetas, meteoritos, cometas, asteroides… Desde 1993 Consolmagno ocupa una modesta habitación de la mansión y es uno de los 15 científicos que conforman el equipo del observatorio. Por cierto, todos hombres y todos jesuitas. Este grupo se mueve entre dos destinos, el Vaticano y Arizona. En esa región de Estados Unidos las montañas son ideales para la observación astronómica, mejores que los suburbios contaminados de Roma. Así que a principios de los años noventa en el Mt. Grahama International Observatory, cerca de Tucson, el Vaticano instaló un poderoso telescopio de 4 millones de dólares…
