Dos portadas, dos generaciones. La historia, el referente y la eternidad: MONICA BELLUCCI, la representación del icono por excelencia, la estrella del séptimo arte, la diva italiana a la que el tiempo no hace más que mejorar; y el ahora, la efervescencia, la resiliencia frente a la exposición y las redes sociales, y la reinvención, más allá de un reality impuesto por su familia: KENDALL JENNER. La primera, enfundada en el nuevo Nina Ricci de Harris Reed, el joven que ha desmontado los esquemas de la histórica casa francesa; y Jenner, ensalzando a la niña bonita de Miuccia Prada, la firma en la que la diseñadora se divierte y crea sin prejuicios desde hace 30 años, Miu Miu. Un juego de leyendas de ayer, de hoy y para siempre que…
