Una es un mito, la otra fue una mujer de carne y hueso, pero sus historias ofrecen paralelismos sorprendentes. Helena, ¿fue arrancada de su hogar en Esparta por el príncipe troyano Paris, que la secuestró, o bien fue seducida por él? Quizá ni una cosa ni otra. Puede que la decisión de huir con el joven Paris fuera suya, como afirma Safo, la gran poeta de la antigua Grecia: «A su esposo, varón ilustre, / lo abandonó y se fue navegando hacia Troya, / y en absoluto se acordó de su hija / ni de sus padres». En todo caso, Helena dejó su hogar por el de su amante, y en ese acto de aparente infidelidad radica el origen de la guerra de Troya. En cuanto a Malintzin, Malinche o…
