Tras la muerte sin descendencia del “joven e impulsivo” Sebastián I en la batalla de Alcazarquivir (1578) y de su sucesor, Enrique el Cardenal, menos de dos años más tarde, un bastardo y un extranjero se disputan el trono de Portugal. El bastardo es Antonio, prior de Crato, hijo natural del infante don Luis y nieto de Manuel I el Afortunado, y el extranjero, “nuestro” Felipe II, quien, tras su decisiva victoria en Alcántara (1580), cerca de Lisboa, pasa a ser también Felipe I de Portugal.
La unión ibérica hizo de los Austrias los dueños del mundo, tal como reconstruye esta novela del catedrático de Historia José Calvo Poyato, quien, con su acostumbrada pericia, ficciona unos años irrepetibles. Entre 1576, cuando se inicia la trama, y 1583, cuando concluye, España…