Me han contado que, para la coronación del Rey Carlos, segaron a ras de suelo todos esos jardines londinenses maravillosos, que son como la barba de algunos modernos, cuidadosamente descuidados. Los jardines ingleses tienen árboles centenarios, flores silvestres, la hierba alta y muchos insectos. Los franceses, en cambio, tan geométricos e impecables, son otra cosa. Un espacio de paz, con château incluido, por donde uno se pasea como rey absolutista.
Me da la sensación de que los jardines españoles lo son cada uno a su manera, (como las familias infelices de Ana Karenina). Los veo en este ¡HOLA! living y me parecen colchas de patchwork que se tienden al sol, para que cada cual los disfrute como prefiera.
Gioconda Scott, en su particular Andalucía británica, ha plantado un huerto que…