“A veces escribo, a veces canto” Ya estamos en febrero, el mes del amor y quizás la fecha más idónea para escribirte esta carta, algo que debería haber hecho hace años y jamás me he atrevido. Quiero confesar que he sido injusta contigo, machacona, exigente, terriblemente cruel. De una manera tal que de solo pensarlo se me saltan las lágrimas. He juzgado tu físico desde que tengo uso de razón. O estabas gorda, o fea, o un largo etcétera -te he maltratado con comparaciones odiosas- y según pasaban los años el asedio iba en aumento: flacidez, arrugas, algunas canas y demás, tanto, que duele hasta escribirlo. Este juez implacable del que ahora soy consciente no paraba de dictar sentencia. Nunca eras suficientemente trabajadora, ni suficientemente buena, ni suficientemente lista, ni…
