Divertida, inquieta y llena de personalidad, la interiorista Nina Litchfield, uno de los nombres más en boga en la capital británica, refleja a la perfección el estilo que ha hecho famosos sus interiores y que transmite a través de su propio hogar. En él no hay hueco para el minimalismo, ni para el monocromatismo, tan de moda actualmente. El suyo está lleno de detalles, de vida y de recuerdos. Es ecléctico y fresco, y apto para la familia de cinco que ha formado junto a su marido, el empresario Vasco Litchfield, y sus tres hijos: Konstantin, Victoria y Benedict.
-Tienes uno de los estudios de interiorismo más buscados ahora mismo de Londres. Pero no siempre fuiste interiorista, ¿verdad?
-Sí, empecé trabajando en Sotheby’s, en el departamento de fotografía, y me…
