ESCUELA DE REPOSTERÍA Existen dos tipos básicos de bizcochos: esponjosos y compactos, y preparar unos u otros dependerá del uso que vayamos a darles.
Los esponjosos no llevan grasas, solo huevos, azúcar y harina, y son ideales para empapar en almíbar o licor, para rellenarlos y/o cubrirlos y montar tartas, o para hacer planchas que se enrolla (troncos y brazos de gitano).
Los compactos son más pesados, debido a que incorporan mantequilla o aceite, y requieren una cocción más larga. Estos quedan más jugositos y son perfectos para comer solos o mojarlos en leche, chocolate o café.
RELLENOS DELICIOSOS
A la hora de rellenar un bizcocho lo primero que se nos ocurre es tirar de los clásicos: chocolate, nata montada, trufa, mermelada, crema pastelera..., pero hay otras opciones deliciosas y…