Más que una materia prima, el cacao simboliza historia, herencia y testimonio del ingenio femenino. Detrás de cada barra de chocolate que llega a una boutique de Bogotá, Nueva York o París hay una mujer que ha puesto sensibilidad, paciencia y amor por una tradición ancestral.
La selva húmeda exige esfuerzo físico, y las plantas reclaman cuidados diarios y manos expertas. A pesar de las condiciones, miles de mujeres han decidido quedarse en sus tierras para transformar el cacao en una forma de expresión e independencia económica. En regiones como Santander, Arauca, Tumaco, Chocó y Huila, son ellas quienes siembran, cosechan, fermentan y secan los granos. Su conocimiento, que viene de generaciones atrás, se entrelaza hoy con técnicas contemporáneas para crear chocolates que compiten en sabor, diseño y calidad artística.…
