Las propias palabras del genio, algunas manifiestas en poemas y cartas, dejan pocas dudas sobre su atracción por la belleza del cuerpo humano, especialmente el masculino. Son de sobra conocidos sus romances con varios hombres como el joven de alta alcurnia Cicchino dei Bracci, el literato Giovanni da Pistoia; el bellaco que le robaba, Gerardo Perini, o el infiel Febo di Poggio. Aunque Miguel Ángel siempre aseguró que se trataba de un interés platónico, la única relación idealizada que realmente mantuvo fue con Vittoria Colonna, viuda de Francesco d’Avalos, marqués de Pescara. Ambos compartieron el amor por la poesía y el interés por los cambios religiosos que tensaban la Europa renacentista.
Importantísimos dibujos como El sueño o El rapto de Ganímedes, fueron realizados en 1533, tras haber conocido a Tommaso…
