El 6 de agosto de 1978, justo el día en que moría el papa Pablo VI, unas seis horas después, en la ciudad colombiana de Bogotá, entre las 20 y las 21 h, el líder de la secta del Palmar de Troya, Clemente Domínguez, se autoproclamaba papa con el nombre de Gregorio XVII, y de este modo se consumaba un cisma con la Iglesia romana.
Según afirmaba, se le apareció Jesucristo, junto con la Virgen María y el difunto papa Pablo VI, nombrándole a él como sucesor. A su regreso a España, el día 9, fue elegido, siguiendo las leyes canónicas, por los “cardenales” del Palmar y, finalmente, fue coronado el día 15, consumando así la escisión con la Iglesia católica, una ruptura que aún permanece, puesto que tras la…
