Las cruzadas, las peregrinaciones a Oriente, el éxodo judío, la tierra prometida y el vagar de Moisés por el desierto liderando a su pueblo. Todos ellos son conceptos que nos resultan familiares. En algún momento hemos leído, visto, oído algo relacionado con ellos y, sin embargo, nos siguen resultando difusos a la mayoría. Aun así, hay una asociación rápida que podemos hacer: todos ellos están relacionados con un determinado marco geográfico, ese al que llamamos Tierra Santa, también familiar, y también difuso. De modo que merece la pena intentar esclarecerlo.
En primer lugar, pensemos en el calificativo, ¿cómo es que la “tierra” puede hacerse “santa”? Pues bien, tanto para judíos, como para cristianos, como para musulmanes, determinados lugares físicos pueden estar relacionados con los designios divinos de variadas formas y…