Un grupo de investigadores de la Universidad de Tel-Aviv ha podido leer una serie de inscripciones de tinta sobre arcilla (ostraca) que no son comprensibles simple vista, gracias al uso de tomas multiespectrales. El texto, que data aproximadamente del año 600 a.C., fue encontrado hace 50 años en la fortaleza judía de Arad y se mantuvo guardado en el Museo de Israel, en Jerusalén, sin saber que existían anotaciones adicionales en el reverso.
Las ostracas, o cascos de arcilla, se emplearon para realizar cálculos, anotaciones y pequeñas cartas debido a su bajo coste, en comparación al papiro. La fortaleza de Arad, por su parte, fue construida en la era de los reyes David y Salomón, alrededor de los años 900 a.C., y destruida entre los años 567 y 577 a.C.…
