Cuenta una leyenda que, al norte de Praga, en el siglo IX, se alzó un asentamiento sobre una gran roca. Esta, sin saber bien los motivos, se abrió, dejando paso a una serie de demonios salidos del averno que hicieron abandonar el lugar. La opción fue construir una capilla encima de la grieta para cerrar esta puerta que descendía hacia el infierno.
Al parecer, no fue suficiente para retener a tales criaturas, así que, a principios del siglo XIII, se erigió alrededor del agujero el castillo de Houska, que, a diferencia de otras edificaciones de la época, no cumple función de fortificación o estratégica, excepto para esta posible contención, aunque no debe de ser al cien por cien efectivo, porque son múltiples los avistamientos de extraños seres alados rondando la…