Y todo ello, con el feliz complemento de un renovado propulsor que se va hasta los 105 CV y que hace gala de una respuesta particularmente idónea para el uso de la moto fuera de carretera.
Pero hablemos primero del peso: se han conseguido rebajar nada menos que 14 kg con respecto al modelo precedente –850 GS–, en base, sobre todo, a la incorporación de un depósito de combustible en plástico, 4,5 kg más ligero; un silenciador Akrapovi⛝ (1,7 kg menos) y un subchasis tubular igualmente más liviano, que aporta una reducción adicional de en torno a los 2,4 kg.
Para las suspensiones se han descartado soluciones de compromiso, montándose una estupendísima horquilla Showa multirregulable con barras de 43 y recorrido de 230 mm (casi el máximo en una trail),…