Cuenta la leyenda que, en el transcurso del siglo xv, tres hermanos castellanos llamados Osso, Mastrosso y Carcagnosso huyeron de Toledo dejando tras de sí un delito de sangre cuyo móvil no fue otro que la defensa del honor del clan familiar, ultrajado tras la violación sin castigo de una hermana. Embarcaron, dice el mito, rumbo a Italia, y el destino, en forma de naufragio, eligió puerto en la isla de Favignana, próxima a Trapani (Sicilia). Treinta años pasaron los hermanos —presuntos miembros de la Garduña, una oscura sociedad secreta criminal fundada en Toledo, de cuya mera existencia dudan los expertos—en el islote antes de separar sus caminos. Osso permaneció en Sicilia y Mastrosso y Carcagnosso cruzaron el estrecho de Messina para recalar en Calabria y Nápoles (Campania), respectivamente, lo…