Para mí, la palabra siesta no se ciñe únicamente a dormir, incluye también pasar largas tardes de relax tocando la guitarra o disfrutando en buena compañía. Durante el verano, mi zona de relajación es el porche, orientado hacia el noreste, la parte más fresca de la casa. Lo he habilitado con una composición extralarga de un sofá modular que me permite descansar junto a mis hijas. Es el protagonista y se acompaña de dos básicos: una alfombra, que siempre resulta esencial para dar forma al conjunto, y textiles, sobre todo almohadones de tonos suaves, con algún toque de color,y, por supuesto, de lino, que son más frescos en estas fechas. Además, una mantita ligera viene muy bien por si refresca.Y tampoco me faltan las plantas, especialmente los jazmines, que me…