Por el título, mera conjetura, Pablo Larraín aludiría a una de las protagonistas más rebeldes de Jane Austen, o incluso a la soñadora, insumisa a su manera, Emma Bovary. Si el director, que mejor ha explorado en su cine el impacto de Pinochet, sí pensaba en esas heroínas románticas, entonces Ema (Chile, 2019), que busca su lugar propio en una sociedad dominada por fantasmas masculinos, renace con la fuerza de un dragón.
Ema (Mariana di Girolamo) arroja fuego con un lanzallamas contra el cielo de Valparaíso, incendia lo que encuentra, pirómana implacable cuya arma principal es el erotismo con el que arde a quienes la rodeen. Ema es bailarina; su marido, el coreógrafo Gastón (Gael García Bernal), mayor que ella y estéril, metáfora consciente o inconsciente de un sistema patriarcal…
