Edad difícil, edad de la punzada, pubertad significaba desarrollo y transición hacia la adolescencia, conflicto y camino hacia la identidad. Pero en busca de nuevos mercados, el cine y la tele comenzaron a sobre erotizar la imagen de estos niños y niñas a punto de dejar de serlo, y terminó por imponerse un estereotipo del preadolescente.
El internet, las redes sociales, no han hecho otra cosa más que reforzar la tendencia.
La franco-senegalesa Maïmouna Doucoré enfrenta el tema de manera directa, sin concesiones, en su primer largometraje, Guapis (Mignonnes; Francia, 2020), que cuenta la historia de Amy (Fathia Youssouf), una niña de 11 años, hija de emigrantes senegaleses, que habita en un barrio pobre del norte de París; desgarrada entre dos culturas, Amy debe optar por rendirse bajo el peso…