El hombre primitivo se valió de diversos recursos para poder hacerle frente a las enfermedades. A través de plantas, minerales e, inclusive, aprendiendo a evitar algunas costumbres, e incorporando otras, pudo preservar su salud. Con el tiempo, estos “principios” rectores se transformaron en la “base” de la medicina tradicional: ésta fue denominada “alopática” por el padre de la homeopatía, el Dr. Samuel Hahnemann. Con esta palabra de raíz griega, que deriva de “allos”, opuesto, y “pathos”, sufrimiento, buscó significar el método qué los médicos hipocráticos desarrollaban para tratar las diferentes afecciones. De este modo, Hahnemann observó que los tratamientos empleados, muchas veces, eran agresivos, llegando incluso, a provocar problemas de salud aún mayores. Así creó la homeopatía, que intenta dar una respuesta natural a los diversos síntomas, sin provocar desequilibrios…
