ERA LA ALEGRÍA y, a la vez, el alivio. Cuando cruzó la meta de Chamoni x a mediodía del pasado 2 de septiembre, a Jim Walmsley se le entremezclaban todos los sentimientos. Era el final de una obsesión, la suya con el Ultra-Trail del Mont-Blanc, el santo grial de las carreras por la montaña, la cumbre del trail running, la carrera que cumplía dos décadas de historia sin que un estadounidense la hubiera conquistado, al revés que sucede con las mujeres, exitosas desde la primera edición. Hasta que llegó él, que a finales de 2021 decidió cambiar su Arizona natal por los Alpes con el esfuerzo de su esposa, la también corredora Jessica Brazeau, para adaptarse a entrenar en el terreno de la carrera. “He organizado una vida entera para…
