¿Recuerdas el verano, el sol, las terracitas, la brisa al caer la tarde? Seguramente, todas esas imágenes serán ya recuerdos casi lejanos en tu cabeza, pero no en tu piel. Sí, su memoria es prodigiosa y no olvida, así como así, las agresiones a las que la sometemos. Tomar el sol en exceso, estrés, tabaquismo, contaminación,…A pesar de ser un órgano inteligente, dotado de herramientas para autoprotegerse y autorrepararse, tras el estío sus defensas están exhaustas, sino rendidas por completo. Arruguitas, sequedad, aspereza, opacidad y, esto es lo peor, manchas agazapadas o manifiestas, son su forma de pedir ayuda. El otoño es el momento perfecto de renovarla.
En casa convendrá realizar una exfoliación profunda que retire todas las células muertes. Existen exfoliantes para todos los tipos de piel. Como tratamiento…
