Desde que el mundo es mundo, la búsqueda de la felicidad ha sido uno de los principales objetivos del ser humano. Ansiedad, nerviosismo, inseguridad, vulnerabilidad, deseo de aceptación, estrés, depresión... nos alejan de esa meta y, con la finalidad de superar esos estados emocionales, algunas personas sienten la tentación de consumir algún tipo de sustancia… Y algo “puntual”, poco a poco, se convierte en “imprescindible” y termina afectando a su vida personal, laboral, social y familiar. La salud física y mental también se deterioran.
Sólo quien tiene una adicción sabe lo que se siente cuando lo invade el deseo incontrolable, la impotencia, la falta de fuerza de voluntad, el ímpetu que lo “empuja” a buscar esa sustancia y consumirla.
Y, los pensamientos, llegan: ¡No puedo dejarlo! ¡Nadie me entiende! La…