AMABLE, sincero, cercano, culto y gran conversador, siempre es un placer charlar con Lorenzo Caprile (52). El modista, como él gusta de llamarse, asegura que ha llevado bien el confinamiento disfrutando de la soledad que le proporcionaba el hotel madrileño en el que vive. Pero tampoco quiso permanecer ajeno a la tragedia que ha conllevado la crisis del coronavirus y por eso, se hizo voluntario de Cruz Roja. Lorenzo, pequeño empresario de un taller de costura con una docena de personas a su cargo, afirma estar muy preocupado, porque está convencido de que lo peor viene ahora.
¿Cómo has llevado el confinamiento?
Bastante bien. Como soy de los que no pueden estarse quietos, a los pocos días, me hice voluntario de Cruz Roja. No hay nada de heroicidad, lo hice…
