UN PLUS PARA TU PIEL
En crema, velo, polvo, de arcilla… Las mascarillas faciales son tan variadas como las necesidades que abarcan. Son las reinas de la personalización. Su formulación es más concentrada que la de una crema, y su objetivo, hacer diana en aquellas necesidades de cada piel, o en algo puntual que queramos conseguir (efecto lifting, regenerar después de un láser, hidratar, calmar, exfoliar, suavizar, iluminar…). En definitiva, cubren tantas funciones como puedas imaginar.
Aunque a priori puede parecer que podemos prescindir de ellas, son fundamentales si queremos mejorar el estado y salud de nuestra piel. Son imprescindibles, por ejemplo, en personas que utilizan retinol, para regenerar y calmar. En tratamientos antiacné, una mascarilla balsámica que equilibre después de una extracción es magnífica. Y en pieles sensibles, son…
