No tienen efectos analgésicos, es decir, no alivian el dolor de cabeza, nariz, oídos o garganta, no quitan la tos, no curan un resfriado y no quitan la fiebre. Deben tomarse siempre en las dosis, pautas y durante el tiempo recomendado, sin suspender el tratamiento aunque desaparezcan los síntomas de la enfermedad, salvo por indicación médica. Bajo ningún concepto, se debe automedicar a los niños utilizando antibióticos sobrantes de tratamientos anteriores. En definitiva, debe realizarse un uso prudente para que cumplan su objetivo. La pediatra Cristina Calvo, del Hospital Universitario La Paz de Madrid, responde a las preguntas más habituales sobre su uso.
¿Cuándo hay que darles antibióticos y cuándo no?
Están indicados únicamente cuando las infecciones están causadas por bacterias. La mayoría de las infecciones en niños, sobre todo…