Las palabras prohibidas son divertidas, desafiantes y causan fascinación en los niños, algo más que suficiente para que se animen a emplearlas. Y es que, están en todas partes. Televisión, conversaciones ajenas, los mismos padres en casa o en el coche… Evitar que los niños las escuchen es prácticamente imposible, pero sí hay que procurar que las digan lo menos posible.
Si los padres reaccionan riéndose, los niños encontrarán un filón para llamar su atención ▪ Desde siempre
En El príncipe destronado una de las novelas más entrañables de la literatura española, escrita por Miguel Delibes en 1973, Quico, su protagonista, a punto de cumplir 4 años, siente verdadera fascinación por los tacos y se pasa todo la novela diciendo “mierda, cagao, culo” y “¡leche!” ante toda clase de situaciones.…