Picor intenso, ese es el síntoma más desagradable de la dermatitis atópica. El niño, aunque sea un bebé bien pequeño, se rasca sin cesar para aliviar la incómoda picazón. Y cuanto más se toca, más le pica, más se rasca y peor se pone la piel.
El eccema es otro síntoma característico: la piel se enrojece e inflama, se descama y parece seca y en los bebés se forman pequeñas vesículas que supuran. En los primeros doce meses de vida las lesiones aparecen en la cara, el cuero cabelludo, el pecho, los brazos y las piernas. En cambio, en los niños mayores de dos años se localizan sobre todo en las manos, los pies, las orejas y los pliegues de codos y rodillas.
Este eccema no está siempre presente, hay…