Manuel Adrián, cantante invidente desde hace 50 años, ni lo piensa cuando le hago una pregunta absurda, casi casi estúpida: “Si tuvieses la oportunidad de cambiar estos 50 años de exitosa trayectoria, en la que sigues conservando esa privilegiada voz, por la oportunidad de ver, ¿lo cambiarías?”. “No, definitivamente, no. Sufrí mucho al principio, sí, pero las satisfacciones que me ha dado esta carrera no las cambio por nada”.
Y es que a partir de los 17 años perdió la vista de manera paulatina, y luego, acelerada por una mala intervención quirúrgica. Y aislado del mundo (“me daba vergüenza salir, que me vieran, que vieran cómo me tropezaba, etc…”) recibió la visita de un amigo que lo conminó a cantar, a aprender a tocar guitarra, y una cosa llevó a…
