La historia de Mariana Acosta Ríos se parece a la de muchos actores: desde niña quiso ser actriz. Montaba juegos, hacía bailes, preparaba escenas, al grado de que sus papás le decían: “¡Ya cállate!” cuando, en su tierna infancia, vivía en Saltillo, Coahuila, y tomaba clases de baile. Recuerda que, cuando viajaban por carretera hacia la Ciudad de México, todo el camino se la pasaba cantando.
Sólo que, a diferencia de otros, a Mariana la fama le importa poco. Nada. “Yo no soy muy sociable, no soy de andar en fiestas, en alfombras rojas, en conocer gente; no puedo, no me gusta, me abruma. Y, bueno, gran parte de esta carrera se basa en a quiénes conoces que puedan darte chamba, en si eres amigo del productor, del jefe de…
